martes, septiembre 07, 2010

LOS TELEGURÚS I PARTE

“Imaginación no es algo que surge de forma lógica. 
No se elige como un producto de supermercado.
 Simplemente aparece, cómplice del azar”  Esteban Dublín.
 
 
UNA REALIDAD QUÉ INVADE LOS MEDIOS
 
 
El negocio mueve billones gracias al favor de los fieles, que ya pueden consignar sus donaciones por internet.

Un tipo bajito y rechoncho, pone su mano derecha sobre la cabeza de un joven en muletas, mientras que la mano izquierda, reposa sobre la cabeza de una señora, de aproximadamente; 60 años. Ambos se desmayan o se hacen los desmayados, al borde de la tarima. De inmediato son atendidos por un asistente del programa.
Desde comienzos de los noventa ha habido un gran auge de nuevos cultos religiosos, por no llamarlos sectas, que predican a través de sus supuestos consejeros o pastores; una bella forma de vida cristiana. Persiguiendo fines económicos, aprovechándose de desequilibrios emocionales, de enfermedades físicas y mentales; prometiendo curas milagrosas `si se tiene la fe suficiente´. Estos chiflamicas guían multitudes.

La televisión y la radio colombianas, han sido `asaltadas´ por programas de la talla de Centro de Ayuda Espiritual, transmitido desde una iglesia en Bogotá y presentado por mercachifles de la fe cristiana, la cual venden paradisiacos estados del alma con sonsonetes cargadas de frases como “en nombre de Dios rompo toda atadura y deshago todo maleficio, expulso todo demonio y desgracia”.

Cultos como este logran hechizar cada vez más incautos alrededor del mundo, que sin cuestionar las intenciones de los chulos a quienes tan pavorosamente siguen, acuden cumplidamente a los ritos y ven, hipnóticos, esas telesectas sin calidad ni contenido en los que se ferian infinidad de artículos como la “copa de la liberación” para curar todo mal.

Es tal la influencia que estos fundamentalistas ejercen, sobre sus feligreses, que, por ejemplo, hace ya dos años, un famoso telepredicador gringo, `beso la locura´ al instar a los fans de su show a matar a Hugo Chávez. Oral Roberts, otro charlatán cuyo nombre le cae como anillo al dedo, por su locuacidad a la hora del hablar, hablar y hablar.

Frente a las cámaras, los crédulos, los fieles colombianos, dicen sufrir, por ejemplo, de espasmos musculares (sin duda provocados por su propio fanatismo) y gesticulan de maneras que no terminan de provocarme, no risas, si no carcajadas, cada vez que tengo el valor de prender el televisor y sintonizar el Canal UNO, a las 9:00 de la mañana, a las 3:00 de la tarde o a las 7:00 de la noche.

2 comentarios:

  1. NO VOY EN CONTRA DE NINGUNA RELIGIÓN. SIN EMBARGO, ES INCREIBLE VER COMO PERSONAS DE DUDOSA REPUTACIÓN, SON CAPACES DE INFLUIR EN LA VIDA DE OTROS.

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